Es un proceso diferente al de las incubadoras, para entrar a un programa de aceleración son varias las empresas que aplican, deben cumplir ciertos requisitos y demostrar que el potencial y las posibilidades de crecimiento son mejores con respecto a su competencia.
Sin duda participar en un programa de aceleración se materializa en grandes beneficios para las startups: asesoría para reestructurar el plan de negocios y hacerlo más eficiente, hacer un plan de crecimiento a corto, mediano y largo plazo; generar estrategias para optimizar recursos y minimizar pérdidas, desarrollar plan de marketing y comercialización, estar en contacto directo con expertos, asesores y con otros emprendedores para compartir experiencias; posible financiamiento de la organización o apoyo para conseguirlo externamente.
El Instituto Nacional del Emprendedor, al igual que lo hace con las incubadoras, realiza un proceso de reconocimiento a Aceleradoras de Empresas y cuenta con una red de más de 50 aceleradoras certificadas que pertenecen a la Red de Apoyo al Emprendedor. Son aceleradoras que han pasado el proceso de certificación del INADEM, por lo que son organizaciones de excelencia y confianza, una gran opción para los emprendedores.
Para elegir la más adecuada es importante investigar casos de éxito en los que han colaborado, que éstos sean similares al proyecto que pretendemos acelerar, el programa y las características de cómo hacen el proceso de aceleración, contactos de inversionistas con los que cuentan, la experiencia profesional de sus mentores y expertos, y finalmente, si por la participación en su programa la aceleradora obtiene acciones o remuneración alguna. Con ésta información encontrarás la mejor opción para tu startup.
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